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Ondas de choque en tendinopatía aquílea: evidencia y criterios de aplicación

5 de noviembre de 2026
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El paciente lleva meses con dolor en el tendón de Aquiles. Ha reducido su actividad, ha probado diferentes tratamientos y continúa teniendo molestias al caminar o hacer deporte. En este contexto, es habitual plantearse si las ondas de choque pueden aportar una mejora.

La respuesta requiere distinguir dónde se localiza la tendinopatía, qué tratamiento se ha realizado y qué resultados cabe esperar. Aunque algunos ensayos encontraron beneficios, los estudios recientes cuestionan que las ondas de choque aporten una mejora adicional consistente frente al tratamiento simulado.

Para valorar su aplicación en podología, conviene diferenciar la tendinopatía aquílea insercional de la de porción media y revisar la evidencia de cada una.

Tendinopatía aquílea insercional y de porción media: diferencias clínicas

La localización del dolor orienta la valoración inicial. La tendinopatía insercional afecta a la zona de unión del tendón con el calcáneo, mientras que la de porción media presenta síntomas más proximales.

CaracterísticaTendinopatía insercionalTendinopatía de porción media
Localización habitualPrimeros 2 cm desde la inserción en el calcáneoAproximadamente entre 2 y 7 cm por encima de la inserción
Valoración clínicaDolor localizado en la inserción y relacionado con la cargaDolor localizado en el cuerpo del tendón y relacionado con la carga
Implicación para el tratamientoConviene considerar la compresión en la inserción al adaptar los ejerciciosLa progresión de la carga debe ajustarse a la capacidad y respuesta del paciente

Estas localizaciones forman parte de los criterios recogidos en la guía multidisciplinar neerlandesa sobre tendinopatía aquílea. La distinción también es esencial al interpretar los estudios: los resultados obtenidos en una localización no deben trasladarse automáticamente a la otra. [1]

¿Qué evidencia existe sobre las ondas de choque en la porción media?

Los primeros ensayos encontraron resultados favorables

Un ensayo aleatorizado de Rompe y colaboradores, publicado en 2009, incluyó a 68 pacientes con tendinopatía aquílea de porción media de más de seis meses de evolución. Comparó un programa de ejercicio excéntrico con el mismo programa combinado con ondas de choque.

A los cuatro meses, el grupo combinado obtuvo mejores resultados en dolor y función. El 82 % se consideró completamente recuperado o muy mejorado, frente al 56 % del grupo de ejercicio.

Estos resultados apoyaron el interés por las ondas de choque como complemento del ejercicio. Sin embargo, la comparación se realizó frente a ejercicio solo, sin un grupo de ondas simuladas. Además, los cruces de tratamiento posteriores dificultan interpretar la comparación a largo plazo. [2]

Los estudios recientes introducen matices

Un ensayo de Wheeler y colaboradores, publicado en 2025, estudió a 57 pacientes con tendinopatía aquílea no insercional crónica. Comparó ondas radiales a dosis terapéutica con una dosis mínima; ambos grupos realizaron un programa de rehabilitación.

La dosis terapéutica no demostró superioridad sobre la dosis mínima. Esta última tampoco equivale necesariamente a una intervención completamente inactiva, un aspecto importante al interpretar el resultado. [3]

Por tanto, los resultados favorables de un ensayo concreto no permiten garantizar que añadir ondas de choque mejore la evolución de todos los pacientes con afectación de porción media.

Qué aporta la revisión sistemática de 2026

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy en 2026 reunió nueve ensayos aleatorizados y 557 participantes.

No identificó un beneficio clínicamente relevante consistente de las ondas de choque para el dolor y la discapacidad. En la tendinopatía insercional, los resultados frente a tratamiento simulado fueron desfavorables a su uso rutinario. En porción media, los análisis tampoco establecieron una ventaja consistente.

La certeza de la evidencia osciló entre muy baja y moderada. Los autores desaconsejaron considerar las ondas de choque un tratamiento rutinario para ambas localizaciones y señalaron que futuros ensayos de mayor calidad podrían modificar las estimaciones. [4]

Criterios clínicos antes de plantear su aplicación

1. Revisar el diagnóstico y la evolución

Antes de añadir una intervención, conviene comprobar si el diagnóstico explica los síntomas y si la evolución es la esperada. La ecografía puede ayudar cuando existen dudas diagnósticas o una evolución inesperada, pero no es obligatoria en todos los cuadros clínicamente claros. [1]

2. Comprobar qué tratamiento activo se ha realizado

La guía neerlandesa de 2021 propone educación, gestión de cargas y fortalecimiento progresivo de la musculatura de la pantorrilla durante al menos doce semanas.

Si la respuesta es insuficiente tras unos tres meses, contempla discutir opciones adicionales, incluidas las ondas de choque, explicando la incertidumbre sobre su beneficio añadido. Esa recomendación debe interpretarse junto con los ensayos y revisiones publicados posteriormente. [1]

3. Adaptar la rehabilitación en los cuadros insercionales

Un ensayo de Pringels y colaboradores, publicado en 2025, comparó dos programas de rehabilitación en 42 personas físicamente activas con tendinopatía insercional crónica.

El programa que reducía la compresión tendinosa —limitando la dorsiflexión durante los ejercicios, evitando estiramientos de gemelos y utilizando elevaciones de talón— consiguió mejores resultados en dolor y función a las doce y veinticuatro semanas.

El estudio evaluó un programa completo: no permite atribuir el efecto a una sola de sus medidas. Sí refuerza la importancia de adaptar la rehabilitación a la localización del problema. [5]

4. Definir objetivos y revisar la respuesta

Como propuesta práctica, cualquier decisión de incorporar ondas de choque debería acompañarse de objetivos medibles: tolerancia a la marcha, capacidad para realizar actividades y evolución de dolor y función.

Si se utilizan, conviene documentar la modalidad, los parámetros y el tratamiento asociado. La persistencia del dolor, por sí sola, no demuestra que el paciente vaya a responder a esta intervención.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sesiones de ondas de choque se necesitan?

No puede establecerse una cifra universal de sesiones eficaces. Algunos ensayos han utilizado tres sesiones, pero ese número no garantiza una respuesta favorable: el ensayo insercional de 2025 no encontró una ventaja añadida con ese esquema frente al tratamiento simulado.

¿Las ondas radiales son mejores que las focales para el Aquiles?

La revisión de 2026 no encontró una ventaja clara de una modalidad sobre la otra. La evidencia disponible tampoco permite asumir que aumentar la intensidad mejore los resultados. [3,4]

¿Pueden sustituir al ejercicio terapéutico?

La guía clínica sitúa la educación y el fortalecimiento progresivo como tratamiento inicial. Las ondas de choque se contemplan como una posible intervención adicional, con incertidumbre sobre su aportación. [1]

Tecnología y criterio clínico en la consulta de podología

Valorar las ondas de choque en tendinopatía aquílea exige conocer sus posibilidades y las limitaciones de la evidencia. La indicación debe apoyarse en el diagnóstico, el tratamiento previo, los objetivos del paciente y una explicación realista del beneficio esperado.

En Applied Podiatry te ayudamos a valorar la incorporación de tecnología a tu consulta y las necesidades de formación para su utilización.

¿Estás valorando incorporar ondas de choque? Contacta con nuestro equipo y cuéntanos las necesidades de tu clínica.

Bibliografía

  1. De Vos RJ y colaboradores. Dutch multidisciplinary guideline on Achilles tendinopathy. British Journal of Sports Medicine. 2021;55:1125–1134. Consultar publicación.
  2. Rompe JD, Furia J, Maffulli N. Eccentric loading versus eccentric loading plus shock-wave treatment for midportion Achilles tendinopathy: a randomized controlled trial. American Journal of Sports Medicine. 2009;37(3):463–470. DOI: 10.1177/0363546508326983.
  3. Wheeler PC, Tattersall C, Calver R. Radial Extracorporeal Shockwave Therapy (rESWT) Is Not Superior to “Minimal-Dose” rESWT for Patients With Chronic Noninsertional Achilles Tendinopathy: A Double-Anonymized Randomized Controlled Trial. Foot & Ankle International. 2025;46(6):633–643. DOI: 10.1177/10711007251327421.
  4. Shockwave Therapy for Midportion and Insertional Achilles Tendinopathy: A Nail in the Coffin? A Systematic Review With Meta-Analysis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2026;56(5):282–299. DOI: 10.2519/jospt.2026.13985.
  5. Pringels L y colaboradores. Effectiveness of reducing tendon compression in the rehabilitation of insertional Achilles tendinopathy: a randomised clinical trial. British Journal of Sports Medicine. 2025;59(9):640–650. DOI: 10.1136/bjsports-2024-109138.